miércoles, 21 de octubre de 2015

Estrés Laboral...

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El Estrés Laboral es una de las causas más comunes de baja psicológica.
Muchas personas que acuden a terapia por estrés laboral tienen la firme convicción de estar enfermas, y la mayoría de las veces solo son víctimas de un sistema laboral enfermo.
En estos casos tratamos de analizar la situación de la empresa y vemos si existe acoso laboral o mobbing, para que al menos el trabajador/a no se culpabilice de una situación...

Muchas de las veces el propio miedo que se genera en algunas empresas deshumanizadas hace que los lazos de solidaridad entre los compañeros sean inconsistentes y que la persona se sienta sola y desprotegida frente a los abusos.

Cuando se comprende la situación es más fácil para la persona reducir su confusión y sufrimiento y movilizar los recursos creativos de los que dispone para sortear la realidad en la que se encuentra.


El estrés laboral es uno de los problemas de salud más grave que en la actualidad afecta a la sociedad en general, debido a que no sólo perjudica a los trabajadores al provocarles incapacidad física o mental en el desarrollo de sus actividades laborales, sino también a los empleadores y a los gobiernos, ya que muchos investigadores al estudiar esta problemática han podido comprobar los efectos en la economía que causa el estrés.
Si se aplica el concepto de estrés al ámbito del trabajo, este se puede ajustar como un desequilibrio percibido entre las demandas profesionales y la capacidad de la persona para llevarlas a cabo, el cual es generado por una serie de fenómenos que suceden en el organismo del trabajador con la participación de algunos estresores los cuales pueden llegar hasta afectar la salud del trabajador.
"Los efectos del estrés varían según los individuos. La sintomatología e incluso las consecuencias del estrés son diferentes en distintas personas".





No todos los trabajadores reaccionan de la misma forma, por lo que se puede decir que si la exigencia presentada en el trabajo es adecuada a la capacidad, conocimiento y estado de salud de un determinado empleado, el estrés tenderá a disminuir y podrá tener signos estimulantes, que le permitirán hacer progresos en el ámbito laboral y tener mayor proyección en el mismo.
Lo contrario a lo que se planteó anteriormente ocasionaría en el trabajador un estrés debilitante de las capacidades y valoraciones personales, lo cual lo conducirían a estados de frustración o apatía al trabajo que le impedirían realizarse integralmente y obtener logros en el campo profesional.

... existen en los individuos diferencias en características de personalidad, patrones de conducta y estilos cognitivos relevantes que permiten predecir las consecuencias posibles de determinados estresores del ambiente laboral.

Dra. Marsella Jiménez S
          Psicóloga
            RR.HH

lunes, 19 de octubre de 2015

Relacionarse...



Se encontraron dos extraños. Tienen historias separadas. Tienen percepciones únicas del mundo. Aprendieron técnicas especiales para enfrentar los miedos y frustraciones. Llegan a la cita con grandes limitaciones pero también con posibilidades ilimitadas.


El amor entre ellos tendrá éxito siempre y cuando deseen y sean capaces de darse el uno al otro.


Debería ser fácil ya que cuando queremos y/o amamos nos sentimos muy seguros y cómodos, y podemos revelar nuestra propia identidad.


A medida que cumplan con ese objetivo, descubrirán el camino más natural para destruir la simulación, los miedos y las complicaciones...

Mar

(fragmento de mi libro.)

viernes, 16 de octubre de 2015

Felicidades a nuestros Profesores!!!


Las funciones que se adjudican a la educación surgen desde variados tópicos y posturas intelectuales.

Cuando comencé mi doctorado ,sabia que no era liviano ser DOCENTE...y sentir el estimulo de mis alumnos Universitarios, para lograr aprender de ellos ,valoro a cada uno, merecen mi respeto y admiración.
...antes di clases (siendo alumna) pero hoy me siento capacitada para lograr un objetivo, entregando a los alumnos herramientas básicas para que logren un buen desempeño.

Considero que un Profesor debe dejar de ser un mero instructor de contenidos para convertirse en un pleno EDUCADOR, en un servidor de Vocaciones .
En tal sentido es posible advertir que los docentes ocupan funciones diversas dada la naturaleza de su quehacer. Hay quienes ven en la educación la posibilidad de desarrollar al máximo las potencialidades ocultas de cada persona, de forma que a partir de ellas pueda ocupar un rol importante en la sociedad lo que le conducirá hacia su bien propio como el bien común.

Es una visión esperanzadora y optimista del quehacer educativo. Desde esta visión el profesor aparece casi como un salvador, él encarna a la persona capaz de abrir las mentes de sus estudiantes y desarrollar en ellos diversos modos de vocación, de tal forma que posibilita con sus enseñanzas el desarrollo y progreso de la sociedad en su conjunto.

La sociedad crece y se dinamiza gracias a la educación y el profesor es quien posibilita esto.
Sin embargo, hay personas suspicaces que ven en la educación todo lo contrario, este sería el instrumento por el cual las personas verán coartados sus sueños y esperanzas. La educación es un instrumento de conservadurismo, represión e inmovilidad social.
Es la mirada del profesor que coarta la autonomía de sus alumnos, aquel que reprime los deseos liberales de la juventud, el que humilla a aquellos alumnos que se atreven a pensar por si mismos. Los profesores son instrumentos de poderes fácticos, educan para mantener las diferencias sociales, a los hijos de clase alta les preparan la mejor de las clases, a los hijos de la clase baja se les exige y se aminoran los esfuerzos, total nunca podrán surgir de la pobreza en que están.

-No son profesores que dicten clases para jóvenes sino para alimentar su propio ego y vanidad.
Confunden la docencia con la instrucción.
-En el otro extremo se encuentran aquellos que confunden la pedagogía con la paternidad.

-Para algunos el ser profesor significa ser una buen a compañía, una persona empática, capaz de atender a los problemas y necesidades afectivas y sociales de sus alumnos.

-Un profesor cercano, amigo, cómplice de sus alumnos, que a veces pierde su sentido formador.

A veces estos profesores caen en el extremo opuesto del profesor intelectual, con ellos no se aprende pero si se pasa bien.Estas cuatro posturas conviven entre sí, no son necesariamente negativas, quizás su error es sólo potenciar un aspecto del ser docente y no entenderlo en su totalidad.

Un buen profesor no se define por su actividad sino por el sentido que da a ella.
Si tomamos el vocablo en su acepción originaria para ser un buen profesor solo bastaría saberse expresar adecuadamente, el profesor es aquel que expresa ante un público, el que da fe de su conocimiento y es capaz de traspasarlo. Pero hemos visto que tal es una mirada limitada del quehacer docente.

No basta con saber de un tema si es incapaz de enseñararlo. La docencia va más ligada al cambio de la persona que recibe la enseñanza que a la capacidad de uno de expresar un concepto .

Muchos hemos pasado por experiencias universitarias en que abogados, arquitectos o médicos(y otras profesiones u oficios...) intentan dar cuenta de su saber, siendo incapaces de entregarlo en forma clara y sencilla.
Es por esto que prefiero la palabra educador antes que profesor.

Educar implicar dirigir, orientar, facilitar un cambio en la persona del otro.

Lo intelectual se supedita aun interés mayor: la capacidad de desarrollar la vocación de otro.

El educador es aquel que dispone su vida, sus acciones al servicio de otro. Es un servidor, quizás en su sentido originario, de ayuda, de solícita compañia. Sin embargo no es un sirviente, no pierde su vida en ayudar y en la felicidad ajena. No se diluye en exigencias ajenas olvidándose de ellos.

Antes bien, encuentra su propia felicidad y realización en esa donación al otro.
No hay dicotomía entre el educador y el educando, hay complementariedad, la felicidad de uno se desarrolla con la del otro. He aquí una primera característica de un buen profesor: es alguien feliz.

El educar es un acto humano, un acto que se realiza entre dos voluntades que buscan cada una su propia finalidad y que desean en la consecución de ese fin su propia realización. La felicidad es el fin que persigue toda persona humana, en este caso se visualiza y expresa con el desarrollo de la propia vocación.

El profesor es aquel que encuentra en su propia vocación el facilitar el encuentro de otro con su propia vocación. Para ello es indispensable que el profesor tenga conciencia de la valía de su misión, pues de otra forma el error se convierte en la muerte de los sueños del otro.

Sin embargo hay un riesgo en esta visión. La raíz latina de la palabra educar es la misma que la de la palabra conducir. Es posible de pronto que algunos profesores sientan que su rol es conducir, dirigir, manipular los pasos de sus educandos. Nada más peligroso cuando el profesor se autoimpone el rol de salvador de sus alumnos. De aquel que decide y elige por ellos restando la capacidad de auto descubrirse, de desarrollarse plenamente, en el fondo restando libertad a sus estudiantes.El profesor es alguien autónomo. Entiendo por autonomía La persona que no es egoísta egocéntrico que no sabe que los demás existen, sino aquel que reconoce que su existencia es más llevadera con la compañía y apoyo de otros.
Si un docente es autónomo enseñará a los alumnos a descubrir su propia autonomía y acrecer siendo fieles a sus propios principios e ideales y no movido por sus caprichos y deseos egoístas e infantiles.

*Sin embargo, no nos engañemos, la autonomía no se logra desde la espontaneidad. A veces confunden la libertad con la total independencia de normas y reglas, sin darnos cuenta que si las reglas existen es precisamente para educar nuestra libertad. Por ello es que es preciso reconocer una tercera característica del docente: es alguien disciplinado.
El profesor está para educar, para cumplir con el rol social que permitir que las generaciones más jóvenes logren ajustarse a los requerimientos de la sociedad en que estén.
Por ello es que el docente no puede perder de vista el apego a normas de convivencia que permitan que los jóvenes eduquen su libertad. No se trata de imponer una obediencia ciega a normas y principios sino enseñar a respetar esas normas por lo valioso que contienen tras de si.
Educar la autonomía supone ayudar a decidir, enseñar a elegir entre lo que se debe hacer y lo que no se puede hacer. Pero para ello es preciso alentar una voluntad firme y constante.

La disciplina ayuda a mantenerse fiel en la elección ejecutada, a continuar en la senda que ya se eligió. Sin disciplina las personas se vuelven inconstantes, temperamentales, pequeños bipolares morales que son incapaces de mantener la palabra ofertada o la promesa entregada.
Esto requiere que el docente sea prudente. H
emos aprendido que las acciones éticas han de fundarse en un correcto discernimiento, no basta con conocer de valores y principios, ni de elaborar sendos discursos sobre ética, sin en las acciones cotidianas y concretas, cuando se plantean dilemas entre lo correcto y lo bueno no sabemos que efectivamente hacer. Por ello es que es preciso que el docente sea prudente, sepa cómo actuar desde una acción ética y no políticamente correcta.
Un ánimo educado y capaz de tomar decisiones efectivas, centradas no en el beneficio propio ni en lo políticamente correcto, sino en valores y principios efectivamente formativos.
-Por último, me parece que estas acciones desde el plano ético se fortalecen mas cuando quien las emite es alguien capaz de fascinar y atraer la atención de sus alumnos.


Por ello es que creo sinceramente que la mejor forma de enseñar y educar a los alumnos es cuando el profesor se muestra a sus alumnos como alguien con autoridad y respeto, buen uso del lenguaje y comportamiento corporal.
Pero me refiero a esa autoridad que surge de quien posee experiencia, de quien enuncia verdades basadas en hechos o conocimientos que ha adquirido en su vida. Un profesor debe ser culto.

Debe de potenciarse ante sus alumnos por la fuerza de sus vivencias que le convierten en un referente válido y digno de imitar.

El mejor ejemplo no se da en acciones estereotipadas o en un discurso lleno de cliché sobre lo correcto, sino en una personalidad que trasciende y que se hace interesante para sus alumnos. La cultura le permitirá al docente ampliar la mirada de sus alumnos, ayudarles a reconocer que existen otras formas de actuar, mejores y más éticas que lo que ya hacen. Un alumno no se acerca al colegio, instituto o Universidad a repetir lo que ya sabe, sino a ampliar su horizonte, solo un profesor con el conocimiento y la sabiduría propia permitirán responder a esta necesidad vital.



Dra. Marsella Jiménez S

         Psicóloga

Amor ,sin dolor...


El corazón es el lugar donde vivimos nuestras pasiones. Es frágil y se puede romper con facilidad, pero también es increíblemente adaptable. No tiene sentido tratar de engañar al corazón. El corazón depende de nuestra honestidad para sobrevivir.
Frecuentemente, cuando sospechamos que nuestros corazones pueden romperse, nos retiramos a un refugio para disfrazar el dolor o negarlo por completo. Así pretendemos estar bien y seguros.
La lucha contra los dolores del corazón es indispensable para todo cambio positivo. Son pocos los bienes duraderos que se consiguen sin esfuerzos y problemas.
Si no encontramos ningún obstáculo, dejamos  de lado la acción y elegimos la complacencia y comodidad.
No nos atrevemos a enfrentar la causa de nuestras situaciones ya que el único miedo que existe y del cual rehúye todo ser humano es el miedo al dolor, miedo a sufrir. No existe ningún otro.
Cuando nos quedamos en nuestras zona de confort es por miedo a lo desconocido.
Cuando alguien querido pasa a un plano más elevado, no lloramos por la persona en sí, lloramos por el dolor que produce en nosotros ese cambio.
Nos han enseñado que hay dolores insuperables y en base a esta creencia vivimos paralizados por el miedo, sin saber, que el dolor es imprescindible para crecer, adquirir fortaleza y que tenemos la capacidad de superar cualquier dolor al que nos enfrentemos. 

AME.