El mayor desafío que tenemos en un mundo donde todos
quieren transformarnos...
La censura de los demás tiende a ser un freno, pero no llega
a ser una razón suficiente para dejar de ser lo que verdaderamente somos.
Si deseamos ser felices y libres, tarde o temprano tendremos que hacer valer nuestro derecho a que nos acepten como somos.
Para mí no existe ningún otro derecho humano más esencial.
Me siento halagada cuando los demás me dicen que les gusta mi forma tan honesta, analítica, aventurera y espiritual como realmente soy.
Les respondo que durante mucho tiempo intenté ser otra persona, actuar en contra de mis deseos para lograr la aceptación de los demás y nunca me funcionó.
Mar
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