y nos quejamos porque tenemos poco control sobre ellos.
Como en realidad así lo es.
Muchas veces sufrimos grandes decepciones en el amor y nos pasan experiencias donde nos damos cuenta lo frágil que puede ser la vida,
capaz de perderla en tan solo un segundo.
Muy pocas veces nos detenemos a pensar en la maravilla de nuestra existencia y a apreciar todos sus milagros.
Maltratamos a los demás y al mundo ilimitadamente,
y en raras ocasiones reparamos en nuestra responsabilidad para mejorarlo.
Sin embargo, el mundo es un lugar generoso que nos da mucho y nos pide poco.
Cada persona es una creación única y está en nosotros descubrirla y beneficiarnos con su existencia.
No importa quienes sean; nuestros padres, hijos, amigos,
compañeros de vida, en fin, todos los que tocan nuestras vidas.
Estoy convencida de que después de la muerte a la que todos llegaremos,
por sobre todo nos juzgaran según el valor que le dimos a nuestra existencia.
Ame