viernes, 15 de enero de 2021

Personas Insidiosas...




CUIDARSE DEL ENGAÑO OCULTO,GENTE TRAMPOSA, QUE CADA ACTO UTILIZA A PERSONAS DÉBILES, (niños ,ancianos, personas tristes ,solas, analfabetas, etc...)
PARA OBTENER UN PROPÓSITO.

SE ACERCAN A PERSONAS , EN EL MOMENTO OPORTUNO PARA ENGAÑAR, USAN EL CHISME ,HABLADURÍA PERJUDICANDO A OTROS...DENIGRANDO PARA QUEDAR EL /LA INSIDIOSA COMO HÉROE,..Y ADEMAS ESPERA QUE LE AGRADEZCAN.

ACTÚAN CON ALEVOCIA.

MIREN A SU ALREDEDOR Y SI CONOCE ALGUIEN ASÍ...NO TEMER ,SOLO ALEJARSE PARA SIEMPRE.  RECUERDEN QUE ESTAS PERSONAN USAN SU PERSONALIDAD TRASTORNADA PARA ENGAÑAR AL SER MAS INTELIGENTE!

LO BUENO:
QUE SIEMPRE SON DESCUBIERTAS!!!

La INSIDIA es la acción hipócrita y malintencionada.

 Los hongos venenosos al igual que las personas insidiosas... se tragan solo una vez!!!

 Dra .Marsella Jimenez S
PSICÓLOGA

sábado, 2 de enero de 2021

El Amor Maduro...


 
 
A todos nos ha pasado o sucederá alguna vez, que al comenzar una relación de pareja...

 las virtudes de nuestro nuevo compañero (a) son exaltadas en su máxima potencia. Vivimos pendientes de él o ella, arrojamos fuera de nosotros cualquier conversación interna que no esté vinculada a nuestro enamorado, compramos regalos, cambiamos de vestuario, de peinado, de dietas; frecuentamos menos a nuestras amistades, y agotamos todo nuestro tiempo en recordar y evocar el próximo encuentro.
Todo gira alrededor de ese nuevo “ser” magno que parece reflejar la exactitud de nuestra búsqueda, la pieza perfecta que encaja en nuestro rompecabezas.
Conforme pasa el tiempo, las cosas comienzan a cambiar.
 
En distintos escenarios cotidianos se pueden escuchar voces de hombres y mujeres reclamando la falta de “cariño, comprensión, escucha, tiempo” de sus parejas.
Los encuentros sexuales que en el pasado eran una fiesta, en la actualidad son esporádicos u obligaciones, se han perdido las “ganas”, lo mismo que ayer era propio,
hoy es ajeno.
¿Qué ha sucedido? ¿Hemos dejado entrar a nuestro vínculo a ¿ese crucial huésped que llaman rutina?
¿Cómo se ha infiltrado en nuestra intimidad?
¿Por qué suceden estas cosas?
 
Ese OTRO(a) que hemos elegido, se ha vuelto parte de nuestro andar, tan común, tan conocido, tan previsible, que nos damos el gusto de perder la capacidad de asombro y la de asombrarnos.
Está ahí cocinando o tal vez mirando una película.
Y estamos seguros de que ahí se quedará, que si decide irse, será tan sólo unos metros, que regresará siempre; construimos certezas que nos hacen "perder la necesidad de cuidar lo conquistado, porque ya es nuestro.
Y se instala "La Rutina".
La rutina no es más ni menos que el desinterés con el que elegimos relacionarnos. El descuido que empeñamos en comunicar; el desdén con el que tratamos lo que amamos.
 La falsa seguridad que experimentamos, “ya tenemos lo que queremos”, nos hace cometer el mayor de los errores:" La desidia". Que significa el actuar con inercia o negligencia.
Nos relajamos absurdamente, bajamos nuestras guardias, y dormimos sobre los laureles.
No es un hecho que debamos perder lo que tenemos para saber su valor, podemos reconocerlo aún teniéndolo.
Todo es cuestión de compromiso, éste último entendido como la capacidad de elegir algo, declarar que eso queremos para nosotros y hacer que eso ocurra en el momento que dije que ocurriría.
Descuidar a quien amamos, es de alguna manera una forma de romper un acuerdo con nuestra propia elección, es olvidarse que en algún tiempo lo elegimos para nuestra vida.
La invitación es a despertar, a recordar que ese OTRO que está a nuestro lado, está ahí porque nosotros quisimos que así fuera, y si eso fue hecho del corazón,
¿por qué ahora, hay momentos en los que nos parece extraño?
 No ha dejado de ser su esencia, nuestros lentes se han empañado por la indiferencia; salir a buscar fuera de la pareja la “novedad” no resolverá el conflicto de la “rutina”. La cotidianidad es nuestro modo de operar y relacionarnos.
Pero existe una clase de Amor, tal vez, menos digna de inspiración para los poetas; pero mucho más digna para la fragilidad de la vida que sostenemos: Es el Amor Maduro.
La cabal comprensión de que cuando nos enamoramos
 de alguien inicia un proceso de aprendizaje rico en experiencias; que somos dos al encuentro, con todo lo que implica “dos”, que lejos está de similitud, y muy cerca de variedad.
El primer tiempo  es fugaz y necesario, para que las corazas con las que actúo en el mundo se flexibilicen y dejen entrar a ese “extraño” a mi vida; sin ese permiso el encuentro sería casi imposible; la mayoría de las veces los hombres rechazan sistemáticamente lo diferente.
Luego, cuando la marea se retira florece el sentimiento.
Lo de antes era una pasión.
Cuando uno genera una relación madura de amor, la pareja es un punto importante en la vida del individuo pero no es la vida en sí misma.
*Cada uno tiene su poder personal, sus sueños, sus metas, sus pensamientos, cada uno es frente al otro: un mundo, un misterio; que se encuentran, y que coinciden.
 En el amor maduro, el individuo crece como persona, la relación es un espacio de aprendizaje, y experiencias, una oportunidad para desarrollar las fortalezas, y aceptar las debilidades.
Caminar de la mano de un amor maduro, abre las puertas del autoconocimiento y la empatía.
Desarrolla nuestras habilidades sociales y nos predispone al desarrollo de nuestra inteligencia emocional.
El encuentro con ese otro nos ilumina, nos recuerda que para amar, primero debo experimentar en y hacía mí ese sentimiento; cuando eso sucede, lo que compartimos es amor, autenticidad y honestidad.
Compartir es una forma de multiplicar lo que tenemos. Sólo compartiendo podemos extender la luz que somos.
 

Dra. Marsella Jiménez S
          Psicóloga

sábado, 12 de diciembre de 2020

¿Qué es la megalomanía?

 

 

¿Qué es la megalomanía?

 los psicólogos distinguimos entre:
  • Rasgos o trastorno de personalidad megalomaniáca: Cuando la forma de ser de una persona está influida por un concepto grandioso de sí mismo, una autoestima alta que les lleva a sesgar, alterar o filtrar la realidad. En general, están satisfechos con su forma de ser. Sin embargo, con tratamiento pueden llegar a darse cuenta de esta alteración.
  • Trastorno delirante megalomaniáco: Cuando una persona, en un momento de su vida y durante al menos un mes, se ve inmersa en un delirio y se ve alguien único, grandioso. Dentro de ese delirio, existe un corte abrupto con la realidad objetiva. Para estos individuos, su visión de sí mismos y de la realidad es la única posible. La inflexibilidad para reconocer otro tipo de realidad, es muy marcada.
Los rasgos megalomaníacos forman parte de una personalidad conformada desde la infancia y que se desarrolla plenamente en la edad adulta, el trastorno delirante aparece en un momento dado.
El trastorno megalomaníaco aparecen ideas delirantes, como creerse dios o un profeta, por ejemplo. Siempre fuera de la realidad y con una idea fija difícil de revocar.
Por otro lado, los rasgos megalomaníacos son más frecuentes en la sociedad como parte de los trastornos de personalidad que “pueden pasar desapercibidos en puestos de más capacidad o de más poder, en personas relevantes”.

 

No es oro todo lo que reluce

 
Las personas con rasgos megalómanos “creen que tienen una capacidad mayor de la que realmente tienen y eso hace que puedan llegar a puestos de poder o de más influencia. Además, socialmente están bien vistos y valorados, pero no son empáticos

Sin embargo, aunque muestren mucho aplomo y seguridad en sí mismos, cuando se hace un análisis en profundidad de su personalidad se detecta que pueden ser individuos con muchas carencias y con un sentimiento de inferioridad o vacío desde los primeros vínculos con los padres.
“En los narcisistas se ha estudiado que las relaciones con los padres son de muy poca afectividad positiva. Los padres, o no están presentes, o no son capaces de darse cuenta de las necesidades del niño, quien tiene que mostrar una imagen de sí mismo grandiosa para que el padre lo vea, se fije”
Aunque cada personalidad se conforma en función de su biología y del aprendizaje familiar, en la mayoría de los casos se describe el narcisismo en personas seguras, que incluso quedan por encima de los demás, con éxito social, con afán de notoriedad.
- aparecen comportamientos narcisistas en personas que aparentemente son más sumisas pero que se hacen imprescindibles de cara a los demás, que están por vocación al lado de los demás, ofrecen la imagen de “yo soy la buena”(o).

Megalomanía asociada a otros trastornos

La megalomanía puede estar asociada tanto al complejo de superioridad como al de inferioridad. “El individuo puede pasar de un estado de exaltación a sentirse humillado, avergonzado. Florece esa parte escondida que coincide con la baja autoestima o inferioridad. Conviven las dos personalidades, vive una dicotomía, por eso es un trastorno”.
Pero también la megalomanía se considera un síntoma o la expresión de trastornos de personalidad como el narcisismo, la psicopatología o trastorno social o el histriónico, trastorno este último que lleva al individuo a necesitar reconocimiento continuo y ser el centro de atención, además de presentar rasgos dramáticos, susceptibles, emocionales que rayan en la extravagancia.
Nota: Debemos estar atentos ,ya que por lo general causa frustración , darse cuenta que hemos sido influenciado por personas que se creen Dioses e indispensables. No todos los Bipolares ,lo padecen ,y  tiene tratamiento con fármacos , además es hereditario.

Dra. Marsella Jiménez S

         Psicóloga
 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

DESDE EL AMOR...




La historia genealógica, nuestra herencia familiar se va llenando a veces de heridas y traumas que perduran por siglos.

Juzgar la actitud insana de una persona (aunque sea desde la enumeración de situaciones) me parece errado.

Tras cada acto violento debemos ver (aunque nos repulse) a un ser que fue dañado en su temprano existir.

No hay que hacer foco ni gastarse en el agresor. Hay que preocuparse por la víctima contingente. 

Ahí hay que apoyar y en paralelo hacer foco en nuestras propias heridas y en nuestros propios actos para ver que estamos muy cerca y siempre muy emparentados con el hacer de la víctima y el sufrir del agredido.

Son cadenas, que podemos partir debilitando en aquél que se encuentra apremiado en el hoy, pero si no limpiamos nuestra propia historia familiar, seremos verdaderamente poco consientes de todo el dolor que rodea y determina nuestro espacio de realidad.

Ser consiente no significa poder apuntar el error, sino ser lo suficientemente dúctil para enfrentarlo, abordarlo

y

resolverlo desde el Amor.

Hay un sólo camino y objetivo en la vida y es mejorar todo aquello que aún no está perfecto. 

Nuestra historia personal, nuestro entorno laboral, nuestra ciudad, nuestro hermoso planeta.

Si uno no trabaja para el amor, no se cosechan frutos. Amor y Paz

AME